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Las 101 tarjetas

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Enseñanzas de meditación

Mensajes de autoobservación · Altaïr García Alonso. La teoría que acompaña a la práctica diaria con las tarjetas.

·Sobre las tarjetas

Las tarjetas de meditación son una forma de trabajar personalmente en aquello que necesitamos para avanzar en la vida. Se trata de frases sencillas que nos servirán de apoyo durante nuestra práctica de meditación personal diaria.

IElementos para la meditación

Para iniciar la práctica tendremos en cuenta varios aspectos fundamentales: el lugar y el entorno, el estado mental, el estado emocional, el estado físico y la postura, los ruidos y distracciones, y los apoyos energéticos.

Lugar y entorno

Un espacio adecuado nos ayudará a entrar en un nivel más profundo de meditación. Cada persona se sentirá cómoda en un entorno diferente; sin embargo, encontrar ese lugar ideal donde nos permitimos expandirnos surge tras un trabajo íntimo de equilibrio interior, apartando las distracciones de la propia mente. Una vez que acallamos las distracciones personales, cualquier lugar se vuelve apto para el autodescubrimiento y la paz interior.

Estado emocional

Cuando nuestras emociones están revueltas y nos sentimos ansiosos, cansados o malhumorados, difícilmente podremos descansar y apartarnos del ajetreo del mundo a través de la meditación. La verdadera meditación surge del disfrute y la dicha, no del ruido y el agotamiento.

Si necesitas descansar, descansa. Medita en los momentos felices, aquellos en los que quieras regalarle a tu alma un instante de plenitud. Si el silencio no te ayuda a apaciguar la ansiedad del día a día, trabaja en tus emociones durante la jornada: así la meditación no será una vía de escape, sino un espacio de bienestar. Si tu estado emocional está muy alterado, relájate, respira, observa con calma tu alrededor y permítete meditar en otro momento.

Estado mental

Una mente turbia es un objeto de estudio fascinante para la meditación. Cuando tu mente esté muy revuelta pero tus emociones permanezcan en paz —cuando tus pensamientos se disparen en múltiples direcciones—, utiliza la meditación para buscar tu centro. Observa la energía que cada pensamiento arrastra y tu implicación en ellos; poco a poco, deja de prestarles atención. La meditación será el camino hacia tu paz interior y el espacio donde hallarás las respuestas a aquello que tanto te inquieta.

Por el contrario, si tu mente está demasiado relajada, si no logras concentrarte o te faltan ganas para avanzar, utiliza la meditación para generar foco, trabajar la voluntad y superar los miedos. Tú tienes el control de ti mismo; no permitas que la pereza te venza. Puedes dirigir tu vida con la misma precisión con la que un auriga conduce un carro. Observa con atención la crítica, la autocrítica, el menosprecio, el cansancio y la desidia: detecta ahí a tu ego y no le otorgues ni un solo día más de fuerza.

El cuerpo físico y la postura

Con el tiempo, a medida que trabajes en tu mente y tus emociones, tu cuerpo irá cambiando: se volverá más flexible, lo conocerás mejor y sabrás dónde reside su centro. Cada cuerpo es único, igual que cada árbol. Encontrar la postura ideal consiste, simplemente, en habernos conocido, amado y respetado en nuestras limitaciones, aprendiendo a vivir con nuestros propios desequilibrios en lugar de luchar contra ellos.

Al principio, busca una postura cómoda que no te distraiga e intenta mantenerla sin cambios durante la práctica, al menos hasta que tu cuerpo se habitúe a la quietud. Más adelante ve trabajando tu flexibilidad: empieza en una silla, pasa después a un cojín sobre el suelo y, finalmente, aprende a encontrar tu equilibrio en cualquier momento y lugar. La mayor flexibilidad surge de la mente: una mente flexible se mueve con facilidad por la existencia, no se siente bloqueada y se adapta con fluidez, aportando lo mejor de sí desde el corazón.

Ruidos y distracciones

Aunque no lo creas, los ruidos no están fuera de ti; siempre nacen en tu interior. El problema no es la persona que te habla cuando cierras los ojos, ni quien te llama sabiendo que no estás disponible. La tensión, la rabia y el enojo habitan en ti; esas personas «afortunadas» solo actúan como espejos que te muestran que aún hay algo que sanar.

Cuando surja una distracción, obsérvate. Nota la tensión que te produce, deja de mirar hacia fuera buscando el error y contempla tu interior: ¿qué produce en ti esa distracción? Esa emoción ¿está fuera o dentro de ti? Liberarte de las distracciones consiste en permitir que fluya el enojo o la rabia. Cuanto más permitas que esas emociones salgan de ti, más profundo podrás llegar, alcanzando estados de gran éxtasis y conciencia. Al abrir los ojos verás que nada ha cambiado externamente, pero tú habrás cambiado y comenzarás a transformar tu realidad.

Apoyos

Por apoyos me refiero a los objetos de poder que nos sostienen en el trabajo energético. La meditación nos enseña a comprender cómo interactuar con ellos, cómo cargarlos con nuestra propia energía y cómo permitir que nos guíen en el camino interior.

IILos cinco objetos de poder

Objetos de Tierra

Minerales, maderas, alimentos. Sirven para darnos fuerza, enraizarnos y potenciar las energías sutiles. Son fieles y guardan un reflejo exacto de nosotros mismos, tanto en nuestras luces como en nuestras sombras. Son, además, poderosas ofrendas para trabajar la abundancia.

Objetos de Agua

Agua, elixires, líquidos. Sirven para purificarnos, mezclar energías, protegernos y limpiar la mente, otorgándonos una visión clara y transparente. Nos ayudan a realizar ofrendas a los seres de luz que nos acompañan.

Objetos de Aire

Inciensos, esencias, campanas, plumas. Abren nuestra mente y nos permiten observarnos. Aportan fuerza en los viajes del alma y ayudan a trabajar con los cuerpos sutiles: viajes astrales, proyecciones mentales o bilocaciones. Son frágiles si no se reconoce su inmenso poder y su antigua sabiduría.

Objetos de Fuego

Velas, hogueras, ciertos minerales volcánicos. Son elementos de fuerza que brindan gran protección y elevan nuestra vibración. Trabajar con el fuego desarrolla una profunda consciencia de la energía vital y un mayor autocontrol: es una práctica de disciplina, maestría interna y transmutación.

Objetos de Éter

Flores y símbolos de la vida y lo sutil. Suelen ser abstractos y nos ayudan a comprender que existe un elemento invisible que todo lo une. Trabajar con la quintaesencia de la vida sirve para sanar los cuerpos sutiles, abrir la visión espiritual y conectar con la sabiduría ancestral. Desde esta entrega comprendemos que todo es Uno.

Trata tus objetos con gran respeto: tienen vida y personalidad. No pases por encima de ellos y guárdalos al finalizar tu práctica.

Correspondencias

Tierra · NorteAgua · EsteAire · SurFuego · OesteÉter · Centro
IIIFases del trabajo personal

Para sintonizar con un nivel más sutil de conciencia seguiremos seis pasos: preparación, dedicación, trabajo personal, cierre, dedicación de méritos y regreso al mundo cotidiano.

1 · Preparación mental, física y emocional

La mejor preparación suele ser física: postraciones, yoga o bioenergética. Preparar el cuerpo despeja de los músculos y de la mente los bloqueos del día a día, logrando una concentración mayor. Dedica unos minutos a respirar con calma y a tomar el control de tu cuerpo, enviándole el mensaje de que te diriges a una introspección profunda. Tras un ejercicio dinámico, la mente entra mucho antes en una conciencia superior.

2 · Dedicación del trabajo y de la meditación

Establece un propósito claro y extrae una tarjeta. Antes de leerla, es hermoso realizar una oración enfocada en un bien superior. Realiza tres respiraciones y contempla a los millones de seres que habitan el mundo, sus sufrimientos y temores; deja nacer un profundo sentimiento de compasión hacia cada persona, los animales y el planeta. Dedica el fruto de tu trabajo al beneficio de todos los seres.

«Invoco a mi Yo Superior, a mis guías y a mis amados Maestros de Luz, para que me acompañen y me guíen en esta práctica, a fin de que logre el despertar en beneficio de todos los seres. Gracias, gracias, gracias.»

3 · Trabajo personal

Con el cuerpo preparado y las emociones en equilibrio, inicia la meditación. Puedes reflexionar directamente sobre el mensaje de la tarjeta, o realizar una meditación de pura consciencia tras haber trabajado su ejercicio a lo largo del día. Las tarjetas son un apoyo cuando la mente se dispersa; es el trabajo diario lo que te enseña a mantenerte centrado.

4 · Cierre de la meditación

Cerrar consiste en aprender a dirigir la energía y los méritos acumulados. Salir de forma abrupta hace que olvides lo experimentado y que la energía se disperse. Tómate unos instantes para integrar el silencio mediante la Visualización de la Unidad, dirigiendo tu energía hacia la evolución del planeta.

5 · Dedicación de méritos

Dirige conscientemente la energía y los frutos de tu práctica hacia tu evolución y la de todos los seres. Si lo deseas, cierra con la oración «Somos Uno» o con un agradecimiento sincero.

6 · Regreso al mundo cotidiano

Es el paso más importante para que la disciplina rinda frutos reales. Sales al mundo consciente, con la mente despejada, perdonando tu pasado y bendiciendo tu presente. El día a día te mostrará dónde está tu próximo desafío: ese punto de fricción te indicará qué aspecto de ti requiere atención —autoestima, autocontrol y apegos, miedos o juicios y ego—. La práctica formal es una herramienta; es la meditación integrada en la vida cotidiana, a través de la autoobservación, lo que obra tu verdadero despertar.

IVPrácticas personales

El momento de consciencia

Realiza este ejercicio en cualquier momento del día. Estés donde estés, cuando recuerdes tu trabajo interior, detente. No cambies tu postura, no maquilles tus emociones; simplemente ralentiza el tiempo y conviértete en un observador puro. Examina tu postura, tus emociones y tus pensamientos: ¿esa posición te descentra o te ayuda a crecer? Ríete de ti mismo con ternura, agradece a tu cuerpo y tu mente, y recupera tu eje con suavidad.

El día en que seas plenamente consciente de cada acción —tu postura, tu mirada, tu tono de voz y tus pensamientos en consonancia con lo que sientes—, ese día la meditación se habrá convertido en tu vida misma. Adueñate de tu experiencia vital y no pases por ella de forma superficial: ahí radica la verdadera maestría de uno mismo.

Visualización de la Unidad

Úsala como cierre. Visualiza a niños riendo por todo el planeta; amplía la imagen hasta ver a todos los niños de la Tierra riendo al unísono, jugando libres y seguros, con alimento, agua limpia y un hogar digno. Observa cómo los adultos se unen a esa melodía de felicidad y cómo la humanidad celebra la vida en paz, sin fronteras, con libertad para expresarse y abrazarse.

Visualiza lazos de luz dorada que unen los corazones de todos los seres vivos, envolviendo al planeta. Mira a los animales en libertad, los bosques creciendo, los ríos purificándose y la Tierra sanando. Dirige toda la energía y el mérito de tu meditación hacia esta visión y respira en esta sensación de unidad y amor compasivo.

Somos Uno.
Mi trabajo es el trabajo de todos.
No estoy separado del resto:
soy Uno con todo lo que me rodea.